Cataluña apuesta por los nuevos cultivos

Una jornada técnica celebrada hoy en el marco de la Feria de Sant Miquel expone diversas experiencias de éxito en la introducción de producciones alternativas y complementarias

 

 

La diversificación de los cultivos puede convertirse en una oportunidad para determinadas explotaciones tanto a nivel de complemento de los ingresos de sus producciones convencionales, como de desestacionalización de las necesidades de maquinaria o de mano de obra. La Jornada sobre “Cultivos alternativos”, celebrada esta mañana en el marco de la Feria de Sant Miquel y Eurofruit, repasó nuevas experiencias, la mayoría de las cuales iniciadas con éxito, relativas a cultivos de azafrán, el lúpulo, el cáñamo, la espelta, el granado y la manzana de montaña. La sesión, que ha reunido a 70 asistentes, ha sido organizada por el Servicio de Ordenación Agrícola-Dirección General de Agricultura y Ganadería del DARP y se ha desarrollado en el Palacio de Cristal de Fira de Lleida.

 

La espelta, ideal para los secanos de Lleida

Juan Guillaumet, de la empresa Ceralia (Alguaire), especializada en la producción de espelta, considera que este cereal “es muy interesante pera en la sociedad” ya que, al no haber tenido la mejora varietal que han tenido los otros cereales durante la Revolución Verde en el siglo pasado, tiene unos proteínas y un gluten que son muy beneficiosas para la salud de las personas, sobre todo en cuanto a la digestibilidad. Guillaumet defiende “la vertiente agronómica del cultivo de la espelta que, pese a ser difícil, da un fruto de excelente calidad a nuestros secanos áridos”. Las condiciones de estas zonas, “también ideales para el aceite y el vino, no las encontramos casi en ningún otro parte de Cataluña”, asegura Guillaumet.

 

El empresario considera que “el cultivo de este cereal debe orientarse a conseguir la calidad que la panificación de alto nivel pide”, y que tener un producto saludable es perfectamente compatible con conseguir un pan con un buen nivel organoléptico, visual y gustativo. Respecto a la rentabilidad de la producción, según Guillaumet está ligada al cumplimiento de ciertos condicionantes relacionados con el manejo del cultivo, las buenas prácticas, el cuidadoso control de la calidad del producto (nivel de proteína) y la correcta comercialización en los mercados. Aparte del pan, la espelta se utiliza también en la elaboración de bebidas y en repostería.

 

La manzana de montaña, reequilibrio y revalorización territorial

“La manzana de montaña es muy interesante para los agricultores de Lleida por el déficit de producto que hay y por las características de nuestro territorio”, afirma Ignasi Iglesias, especialista del IRTA. Respecto al primer tema, Iglesias recuerda que España importa el 65% de la producción nacional (240.000 toneladas anuales). “Esto se debe en parte a la baja competitividad en comparación a otros países, ya que el 95% de nuestra producción está en zonas de llanura, y la manzana no está adaptada a estas zonas, hecho que va en detrimento de la textura, el color y la presentación”. Iglesias afirma que “subir la manzana en altura (a partir de 500 metros de altitud) es aproximarse a su hábitat natural”, y recuerda que en países como Kazajstán crece espontáneamente a más de 3.000 metros “. Cree también que el referente de Cataluña debe ser Italia, donde el 85% de la manzana se hace en altura, en los Alpes (18.000 hectáreas y 1.200.000 toneladas de producción), con una simbiosis perfecta entre la manzana, el vino, la ganadería y el turismo.

 

Respecto al proyecto iniciado por el IRTA en 2009 en Lleida y que registró en 2012 las primeras plantaciones, Iglesias considera que está funcionando bastante bien. Actualmente hay plantaciones de manzanos en altura en 7 comarcas catalanas (Alt Urgell, Alta Ribagorça, Baix Camp, Cerdanya, Pallars Sobirà, el Solsonès y la Val d’Aran, con 66 hectáreas plantadas en total) y este año se prevé ya una producción de 720 toneladas, el 80% de las cuales en la demarcación de Lleida. En cuanto al modelo de explotación, se puede aplicar tanto por las grandes empresas del sector consolidadas como por pequeños productores que tengan terreno sin uso y que lo planteen como complemento a su actividad tradicional. Iglesias también ha explicado que la experiencia se está canalizando a través de dos vías (producción integrada y producción biológica). “Esta iniciativa es interesante porque la gente está comprobando que este cultivo es totalmente viable”.

 

En cuanto al territorio, el técnico del IRTA, considera que este cultivo es viable en muchas zonas de montaña donde todavía hay agricultores y que puede suponer una alternativa para revalorizar el territorio y un complemento importante a la economía local que ayude a evitar el envejecimiento de la población. Iglesias lamenta que zonas como el Valle de Aran, donde ya no hay casi actividad agropecuaria, están perdiendo mucho desde el punto de vista paisajístico, con más riesgo de incendios y menos atractivo visuales”.

 

Estudian cultivar la granada roja en Lleida

Juan Chavarria, gerente de la firma Nueva 2004 Consulting (Tortosa), explica que sólo hace dos años que tienen plantación de granada y que intentan adaptar nuevas variedades que ya se cultivan en países como EE.UU. e Israel (Smith, Acco, Wonderful). Chavarria cree interesante importar estas variedades “ya que la tradicionalmente cultivada en el Estado es mollar e incolora, y lo que los nuevos mercados buscan es color, asociado al antioxidante y a la salud”. Nueva 2004 Consulting, con plantaciones en Huelva, Alicante, Castellón y Tarragona, está analizando la adaptación de las nuevas variedades en diferentes entornos climáticos y actualmente estudia cultivarla en las comarcas de Lleida, “donde hay una producción de granada roja casi anecdótica “. Antes, sin embargo, “tenemos que estudiar con el IRTA la viabilidad del cultivo en las tierras de Lleida, ya que se trata de un clima continental con mucho calor en verano, que va bien a la granada, pero con heladas en otoño y primavera, que en cambio son muy perjudiciales “.

 

El gerente Nueva 2004 Consulting considera que, aunque limitado, hay mercado, aunque se trata de un cultivo muy complicado y caro, además de la competencia de productores como Israel, Egipto y el Norte de África. “En definitiva, hay que equilibrar muy bien la oferta con la demanda”.

 

El lúpulo, un cultivo complementario más que alternativo

Antonio López, especialista del IRTA en cultivos intensivos, explicó que el cultivo del lúpulo es singular “porque se trata de una planta que sube mucho y requiere mano de obra y un tratamiento específico”. Actualmente se producen unas 1.000 toneladas en todo el Estado, un 98% —por tradición y condiciones solares— en la provincia de León y de la mano de una sola empresa que abastece a todas las grandes cerveceras. En Cataluña prácticamente no hay plantaciones. “Sin embargo, ahora, con el surgimiento de un rosario de pequeñas cerveceras artesanales, han incipientes intentos de hacer lúpulo, como Almacelles, donde está la plantación más grande de Cataluña (2 hectáreas), surgida con un planteamiento claramente comercial” . López, cree que se trata en todo caso de un cultivo complementario más que alternativo, y que se perfectamente cultivable en Cataluña, siempre en pequeñas explotaciones y con el requisito imprescindible de que necesita riego y un suelo ácido (en suelos alcalinos y básicos como los de Lleida serían necesarios aportes de hierro).

 

Azafrán, un cultivo con mucho futuro

“Nuestra experiencia con el azafrán es muy buena, buscábamos un cultivo alternativo para los agricultores y ganaderos y nuestra comarca tiene un clima perfecto para producir un azafrán de gran calidad”, afirma Manolo Ramírez, presidente de la Cooperativa del Azafrán de las Garrigues y promotor de este cultivo. Ramírez cree que “se trata de un cultivo con mucho recorrido futuro” ya que hay mucha más demanda que oferta, y mucha parte de lo que circula internacionalmente está adulterado o es de poca calidad. El máximo responsable de la cooperativa cuenta que la cooperativa, creada hace un año para unificar toda la producción en una marca y velar por su calidad, cuenta ya con 100 socios, la mayoría de Lleida pero con productores de toda Cataluña (un 98% de los productores catalanes).

 

Actualmente se elabora aún poca cantidad, “este año haremos unos 15 kilos de la mejor calidad, aunque el objetivo es llegar a los 50 en tres o cuatro años” (en todo el país se elaboran 1.200 kilos, y se considera el mejor del mundo). El precio del kilo en el Estado es de 8.000 euros y de 24.000 dólares en EE.UU. “Se trata de un cultivo manual que no es mecanizable y de ahí el precio elevado, pero al mismo tiempo tampoco necesita mucha superficie y la hectárea es muy rentable”. La producción se dirige al mercado interior, aunque la entidad también está negociando exportaciones a países como Francia, China o Venezuela.

 

Cáñamo, un cultivo aún experimental en Cataluña

Marcelo Astudillo explica que su empresa, Naturgem, lleva dos años experimentando con el cultivo del cáñamo industrial y analizando qué variedad —trabaja con 3 diferentes— es más adecuada al territorio donde la cultivan (el Delta del Ebro). Según la Generalitat, es la única plantación de este tipo de Cataluña. El producto tiene usos medicinales (gracias a la presencia de cannabidiol o CBD) y en la industria alimentaria. El cáñamo se destina básicamente a la exportación (Alemania, EE.UU.).

 

Como dato anecdótico explica que la similitud entre el cáñamo industrial y la marihuana le ha supuesto algún problema con las autoridades, aunque el primero “no es en absoluto tóxico” y tiene un psicotrópico (detetrahidrocannabinol o THC) mucho menor que la segunda La ley permite un 0,2% de THC (la marihuana puede llegar al 10 o 15%) y el cáñamo cultivado por Naturgem ha alcanzado sólo el 0,06%. El cáñamo es una variedad de la planta Cannabis destinada al uso industrial (fibras textiles), medicinal y alimenticio, con un porcentaje muy pequeño THC respecto a las plantas destinadas al uso recreativo.

 

Sí a los cultivos alternativos

Los organizadores de la jornada destinada a presentar nuevas oportunidades materializadas en nuevos cultivos y de nuevas técnicas de producción o nuevas zonas de cultivo para los cultivos tradicionales, consideran muy interesante el cultivo de nuevas variedades como cultivos alternativos o complementarios a los tradicionales. Los asistentes han podido poner en común y debatir diferentes experiencias que se están llevando a Cataluña sobre estos cultivos alternativos para valorar su viabilidad tanto desde el punto de vista climático y tecnológico como desde el punto de vista comercial.

 

SM2015-JJTT-Cultiusalternatius-2

SM2015-JJTT-Cultiusalternatius-1