Jornada técnica “Retos y adaptaciones de la agricultura al cambio global”

La temperatura aumentará un grado o grado y medio hasta el 2050

Los expertos pronostican temperaturas en aumento, lluvias imprevisibles y reducción de un 60% del caudal en el curso bajo de la cuenca del Segre

 

La jornada técnica “Retos y adaptaciones de la agricultura al cambio global”, desarrollada en el marco de la primera jornada de la Feria de Sant Miquel y el salón Eurofuit de Lleida, ha aportado datos que los expertos califican de “preocupantes”. Jordi Cunillera, del Servicio Meteorológico de Cataluña, ha explicado cómo han evolucionado la temperatura y las precipitaciones en los últimos años en Lleida, en particular, y en Cataluña en general, y la previsible evolución a lo largo del siglo XXI.

“Los estudios del Servicio Meteorológico de Cataluña constatan que la temperatura media, tanto de máximas como de mínimas, ha aumentado en los últimos 60 años entre un grado y un grado y medio y que la tendencia hasta 2050 es que pueda seguir aumentando al mismo ritmo “, ha asegurado Cunillera. En cuanto a precipitaciones, ha comentado que no se puede asegurar lo que pasará ya que depende de muchos factores. “Observamos que en verano hay una clara disminución de precipitaciones y que esta tendencia podría mantenerse hasta mediados del siglo XXI, aunque en el resto de estaciones no queda claro cuál será la evolución de la pluviometría “, explica.

Carmen Biel, investigadora del IRTA y jefe del programa de horticultura ambiental, ha hablado de los cálculos que se están haciendo sobre las necesidades de agua a nivel de cuenca y la problemática de riego que podemos registrar a largo y corto plazo. También ha explicado que el ciclo de cultivos se alargará y los efectos que tendrán las temperaturas sobre ellos. “Habrá cambios de fenología de los cultivos (cambios en las fechas de floración, de aparición de hojas y caída de las mismas, de maduración, de sincronismo floración-polinización, etc.) no muy significativos —pueden ser de tres a siete días—, pero que implican efectos en la producción y en la gestión de los cultivos “.

Por su parte, Sergio Vicente, científico del Instituto Pirenaico de Ecología, ha explicado los resultados de un proyecto europeo Life que se está llevando a cabo y que, entre otros factores, analiza la evolución de los caudales en el cuenca del Segre y su conexión con la gestión humana de los recursos hídricos, así como con la variabilidad y las tendencias recientes en el clima.

“Se observa claramente en la cuenca del Segre que existe una reducción de los caudales de los ríos, un descenso mucho más acusado en los cursos bajos, alrededor de un 60% (desde los años 50), y menos acentuado en las cabeceras, de un 20%. Esta reducción se observa todo el año, pero es mucho más acusada en la época estival “, ha comentado.

Vicente ha explicado que “se han analizado temas de modificación de los regímenes pluviales, donde la alta regulación de la cuenca conlleva que pasemos de un régimen nivo-pluvial con máximos en primavera a otro en que estos máximos se ven reducidos y tienden a prolongarse hasta los meses de verano, debido a que los caudales de los ríos tienden a llevar más agua para cubrir las necesidades de riego y otras necesidades de agua en las partes bajas de la cuenca “.

Robert Savé, coordinador de Viticultura y Enología del IRTA, ha hablado de las medidas de adaptación y mitigación de los cultivos al cambio climático y se ha referido a los efectos de una mala gestión ambiental: “por cada euro que incrementamos el PIB estamos tirando como mínimo 23 gramos de carbono a la atmósfera “. O, en cuanto a avances tecnológicos, ha afirmado que ayuda

 

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